Hace tiempo me venía rondando la idea de montarme un huertecito en casa. Nada descomunal, sólo tener un pequeño espacio en el que poder plantar mis tomates, mis pimientos, alguna que otra berenjena, cebollas…bueno, a lo mejor me estoy pasando… El caso es que hoy he dado el primer paso para llevar a cabo mi proyecto hortícola: me he comprado unas semillas, un macetero y la tierra.
Sueño con el día en que pueda comer mis propios tomates sin pesticidas ni productos químicos (veremos a ver si llega ese día), pero soy una novata, reconozco que es un mundo totalmente desconocido para mí. Así que he echado mano del gran universo de Internet y he sacado algunas conclusiones y buenos consejos para mañana empezar a sembrar mis semillas.
A lo mejor nunca antes os lo habíais planteado, pero ahora, leyéndolo, ¿no os apetecería muchísimo montar un pequeño huerto urbano? Bueno, pues voy a compartir mis conocimientos recién adquiridos para ver si os animáis.
1.- Lo primero que hay que tener en cuenta es la época para sembrar y ése es nuestro primer punto a favor porque abril es un mes óptimo para sembrar. Estamos en primavera y con el calorcito se esfuman las heladas. El buen tiempo nos permite sembrar o trasplantar muchísimas hortalizas que, por ejemplo en invierno, es imposible, como tomates, lechugas, berenjenas, calabazas, sandías…muchas.
2.- Dos cosas son fundamentales para crear y mantener nuestro huerto, y no es el terreno, sino que son el sol y el agua. Cuánta más luz solar reciban nuestras semillas y después nuestras plantitas, mejor, ya que el sol les aporta la energía para que crezcan y se desarrollen. Y el agua, evidentemente, es fundamental. Dicen que en verano es necesario regarlas casi a diario.

Mesa de cultivo
3.- El siguiente punto es pensar el espacio en el que colocar el huerto. Si no se tiene una parcela o jardín en el que plantarlo, o simplemente no te apetece plantar hortalizas en el jardín, también se puede hacer en cualquier jardinera en el balcón, o en un macetero en la terraza, como va a ser mi caso. También hay mesas de cultivo, súper profesionales, pero son carillas. Aunque si hay algún/a manitas, otra opción sería ir a cualquier tienda grande tipo L&M, comprar unas tablas, una rejilla para el fondo y cubrirlo todo con una malla de esas para que transpire la planta, no se encharque, y listo! Así que yo creo que el espacio no es excusa!

Semilleros caseros
4.- Cuando ya tenemos el recipiente…llega la hora de sembrar!!! Los expertos o muy aficionados a esto aconsejan dejar en remojo las semillas un poco antes de sembrarlas, dicen que así luego crecen más rápido. A la hora de plantar, se puede hacer directamente ya sobre la tierra, en el recipiente o en unos semilleros (o cualquier recipiente de material reutilizado más pequeñito). Si se planta en semilleros o en un recipiente pequeño hasta que salga la planta, hay que tener mucho cuidado después al trasplantarla porque se puede romper la raíz. Yo creo que voy a probar directamente en el macetero y, si veo que no sale nada, pruebo más tarde en un semillero porque lo de sacarla después y que se me rompa no me llama mucho la atención.
5.- Cómo se prepara el macetero/jardinera/mesa de cultivo. Lo imprescindible es tierra en abundancia y colocar las semillas en el sitio adecuado, es decir, ni muy profundas que les cueste la vida salir, ni tampoco en la superficie donde se puedan quemar con el sol y secarse. Depende de lo que se vaya a sembrar aconsejan más o menos profundidad, así que habría que enterarse consultando webs o blogs de horticultura o preguntar en cualquier centro de jardinería. Por ejemplo, para los tomates o las lechugas, que son semillas pequeñas, dicen unos 2 milímetros, o sea, casi en la superficie. Entonces, se echaría la tierra (que hoy a mí me han dicho que con sustrato universal vale), se humedece un poquito, se plantan las semillas, se vuelve a echar más tierra y se riega, pero con cuidado para no desplazar o hundir demasiado las semillas. Esto sería lo básico. Luego, el recipiente también se puede “forrar” con una malla que venden para que traspire la planta y no se quede el agua retenido (en su defecto, creo que también sirve un plástico agujereado); se grapa al recipiente y ya está. Esto creo que es, sobre todo, si el recipiente es de madera. Por último, también se podrían echar unas piedrecitas en la base, antes de empezar a echar la tierra.
Y ya está!! A esperar que salga la planta!
Cuando lo tenga listo pongo una foto de mi huerto. Ah! Y si sois unos expertos (o simplemente sabéis más que yo) y veis que me he dejado algo fundamental por decir, poned comentarios y lo explicáis, serán bien recibidos.