Archivo mensual: junio 2010

¿Se te había olvidado ya?

Noticias hay todos los días, pero los hechos ocurridos no duran sólo un día, aunque algunas veces lo parezca. Simplemente desaparecen del panorama informativo o, al menos, disminuyen su presencia en él con el avance de las semanas.

Hace algo más de dos meses, exactamente el 20 de abril, una plataforma petrolífera de la empresa British Petrolium (BP) hacía explosión en las aguas del golfo de México. La cantidad de petróleo soltada al mar oscila entre los 12.000 y los 25.000 barriles diarios. Con estas cifras, se calcula que desde que se produjo la rotura de la tubería se podrían haber vertido unos 444.000 barriles, el peor derrame de la historia de Estados Unidos.

Muchas veces, las cifras nos resultan insuficientes para materializar la magnitud de los acontecimientos o, mejor dicho en este caso, la magnitud del desastre. Por eso, se ha puesto en marcha una web, http://www.ifitwasmyhome.com/, que te permite “mover” la mancha de crudo a cualquier lugar del mundo. Y es que, en la mayoría de los casos, uno no toma conciencia de la realidad lejana, de aquella que le pilla a unos cuantos kilómetros de su casa, sino que sólo le afecta si le toca de cerca. Esta web facilita, de algún modo, ese acercamiento, ya que permite hacerte a la idea de las dimensiones de la mancha de petróleo.

Por ejemplo, así se vería el derrame sobre Madrid:

 

Si el derrame fuera sobre Madrid

La mancha de crudo abarcaría el espacio de unir Valladolid, Salamanca, Cáceres, Toledo, Cuenca y Zaragoza!! ¿A que ahora te haces una idea de la barbaridad del desastre?

¿Y si “colocamos” el vertido de BP sobre Nueva York?

Si el derrame fuera sobre Nueva York

Meteos en la web y curiosead un poco. La mancha de petróleo cubriría las Baleares, gran parte de nuestra costa mediterránea, etc. Y todo por ignorar hasta tres señales de alarma que se dieron horas antes de la explosión.

¿Qué tienen esos regalitos publicitarios?

A todos les vuelven locos. Da igual, sea lo que sea, todo el mundo quiere uno. Y si pueden ser varios, mejor, claro. Un boli, un cuadernito, unos lapiceros enanos tipo IKEA, una bolsa de tela, o hasta una cinta de esas para colgar las acreditaciones o el móvil, pero que luego no las usas para nada y se te acumulan mil en casa! Da igual, porque te salieron gratis. Gratis, ése es el quid de la cuestión, ¿no? Si no, no lo entiendo.

Yo soy la primera a la que le encantan esos bolis de publicidad. Siempre digo que pintan mejor que cualquier otro boli, y es verdad, así que si me regalan uno, encantada. Ahora, de ahí a mendigarlos… Es que es muy curioso ver cómo gente con un nivel económico bueno, aceptable, se arrastra por conseguir un simple boli o algo que ni siquiera sabe lo que es, pero que lo quiere. Va vestido con un polo de Ralph Lauren o lleva un vestidito de Custo, pero quiere la camiseta cutre XXL con el logo de la empresa. A veces piensas, ¿es que no tienen dinero para comprárselo? ¿O es que tengas el nivel económico que tengas, lo gratis es gratis y hace ilusión poder llevarse cosas gratis a casa?

Ante un mostrador, por ejemplo, la actitud primera de la gente es pasar, casi incluso sin saludar. “No tengo nada que decir”, “voy a mi bola”, “no me apetece que me suelten ninguna chapa”, “no quiero comprar nada, ni suscribirme, ni que me manden nada al correo”. ¿Pero qué ocurre cuando, de repente, de lejos, en ese mostrador tan temible, ve que dan un regalo? Que pasan de no querer dar nada (ni un simple saludo) a querer darte la vida si fuese necesario con tal de conseguir ese regalito promocional. Sus pensamientos cambian a “¿qué tengo que hacer para que me des uno de esos?” Es en ese momento cuando te das cuenta de la insignificancia y simpleza del hombre (“hombre” genérico, ¿eh?, del ser humano, tanto hombre como mujer), de su debilidad y su flaqueza, de su desesperación y de su afán de posesión y  aprovechamiento. Ves en sus ojos el nerviosismo y, minutos después, la alegría y relajación cuando finalmente se ha podido hacer con un cacharro que no va a utilizar nunca. Pero lo tiene en sus manos, ¡ya es suyo!

Lo que no piensa es que por ese trofeo, por ese boli, por ese segundo cuadernito que ha pedido o por el regalo final, ha dejado atrás esos principios con los que él iba tan airoso antes de ver el regalo, y al final ha dado su correo electrónico, sus teléfonos, dirección y ha dicho que, por favor, le avisaran de todo (sobre todo si va a haber nuevos regalos).

 

Premio Blog del Día

Estas semanas he estado un poco liada y he dejado un poco de lado el blog, pero ya estoy dispuesta a retomarlo. En estos veinte días he vivido la experiencia de trabajar de dependienta en un mercadillo de muebles en la plaza del marqués de salamanca. Pero eso lo cuento en otro momento. Ahora sólo escribía porque el día 1 de junio, “Un poco de todo” fue nombrado Blog del día. Aquí os dejo el link.

http://www.blogdeldia.org/2010/06/un-poco-de-todo/